Los restos de mi padre

Texto publicado en la Antología Memorias de La Casa 12 Narradores, Índole Editores, 2012.

Los restos de mi padre los guardo en el congelador. Es un congelador pequeño, diminuto. Y sólo cabría ahí si lo guardara en partes. Pienso en adquirir uno nuevo y poder guardar a papá con más holgura. Un congelador barato que no gaste mucha electricidad y que tenga garantía. Sobre todo, con decorados y un motor potente para soportar largas travesías. A papá le gustaba mucho viajar.
Ayer llevamos rosas al sepulcro de Madre. A papá no le gusta salir. No tolera los saludos de los vecinos. Por eso salí nada más con su brazo derecho. Papá solo sale por partes. La mirada escrutadora de los vecinos lo aturde, y los murmullos de las paredes le provocan cierta irritación que terminan casi siempre en ataques de asma. Pero ayer, al regresar a la casa, papá estaba contento. Lo pude notar por la coloración rosáceo de su piel: las yemas de los dedos se sonrojan y dejan el color ceniza para verse trémulas y brillantes.
A veces no duermo a gusto. Pienso en todos los deseos que se encuban en el congelador de papá. Tengo la esperanza de conseguirle compañía algún día, alguna mujer, aunque ya perdí las esperanzas de que algún día se case de nuevo.

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