Poemas eróticos

Deseos 

Esta noche he vuelto a pensar en ti y en tu piel de fuego, mujer
en tu aroma a misterio y tus manos ansiosas
que saben dónde y cuándo tocar
y te confieso
que me he hinchado de ganas por incinerarme en tus deseos
de lanzarme de cabeza en el laberinto de tu cuerpo
y respirarte los sueños
devorarte el aliento
y hacer que me desarmes con la misma intensidad
con que te llevo hasta la punta del delirio.

Por eso
déjame deslizarme otra vez en ti, mujer
entrar y salir una y mil veces entre las llamas de tu hoguera
desbocarme la vida en el centro de tus entrañas
mientras me tomas de la cabeza y me obligas a gritar tu nombre
mientras me obligas a respirar tu aire
mientras exiges hasta la última gota de mi ser
y me dejas al final
tendido
moribundo
naufragando entre las rosas de tus pechos
y aferrado como un niño
a la ribera de tu cintura de mujer.

 Ayer

Ayer te soñé desnuda, mujer
tus piernas colgaban en mi cuello
y yo bebía de tu esencia con fruición.
 Navegarte me ha resultado intenso,
 te he disfrutado en cada resquicio de tu existencia
en cada sueño
en cada grito
y me he perdido entre las llamas del delirio
y he terminado exhausto
desecho
perdido
envuelto en las cenizas de tus gemidos
y de tu ser...
Quiero perderme en tu sudor de fuego, otra vez, mujer
sumergirme en cada uno de tus poros
habitarte completamente en cada una de las hebras de tu frenesí
Y al momento de tu cabalgata final
aferrarme desesperadamente a tus muslos
soportar el ritmo de tu lujuria
y beberme tus copas al aire
hasta embriagarme de su aroma y de su miel
y derramarme como un río
entre las puertas del paraíso
para quedarme ahí,
desnudo
en silencio
en ese estado de deleite
deseando no volverme a despertar jamás...

Veneración 

He aprendido a venerar tu cuerpo, mujer
he fabricado un altar de tus pasiones y me he declarado un adicto a tu esencia
a tus caprichos
a tu ser
 y he encadenado mis ganas a las tuyas.

Por eso
déjame hacerte vibrar nuevamente
déjame contemplarte totalmente desnuda
mientras mis manos recorren ansiosas todas las esquinas de tu ser
mientas mis labios y mi lengua te devoran abiertamente
mientras ansío hacerme uno en ti
y venerarte
como se veneran a las diosas del Olimpo
en una cama blanca como la niebla
bajo la tenue luz
de una habitación de cristal.

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